El PGOU de Puente Genil

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Un Plan General de Ordenación Urbana es un instrumento de planeamiento que sirve para ordenar el territorio, clasificar y calificar los tipos de suelo, definir los sistemas generales y locales y determinar los equipamientos de un municipio.

Es decir, es una herramienta con la cual “diseñamos” la ciudad que queremos, a partir de establecer y ordenar su crecimiento, delimitando cómo se quiere crecer.

Por tanto, se trata de un documento de vital importancia no sólo para el urbanismo y la arquitectura de una ciudad, sino para su crecimiento económico y social, convirtiéndose en un elemento fundamental para su desarrollo y su avance en todos los sentidos.

Para desarrollar un buen PGOU, en primer lugar hay que partir de dos premisas fundamentales: conocer bien la ciudad (su funcionamiento, sus virtudes, sus errores, sus posibilidades…) y conocer la situación socioeconómica (pasada, presente y futura, para poder dar una correcta respuesta a las necesidades del municipio en los próximos años).

Pues bien, en la actualidad, nos encontramos inmersos en la aprobación de un nuevo PGOU (el anterior data de 1991), que defina el crecimiento de nuestro pueblo en los próximos años y determine la normativa urbanística con la que trabajar.

Dicha aprobación, se encuentra en un punto muerto (no se sabe muy bien por qué…), y a expensas de que ésta se produzca, se han venido planteando por diferentes estamentos locales, una serie de carencias o errores que hacen que el PGOU no sea, precisamente, el que los pontanos queremos.

En primer lugar, la burocracia y los trámites administrativos que lleva consigo la aprobación de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana, hace que el proceso se eternice y se demore a lo largo de varios años, dando lugar a situaciones como la que estamos viviendo. El Plan se encargó y comenzó a redactarse, en una situación socioeconómica totalmente diferente a la actual, cuando se supone que ha de entrar en vigor. Se diseñó una ciudad, se establecieron unas protecciones y se crearon normativas en un contexto de bonanza económica y de “boom” de la construcción, para ahora tener que desarrollarlo en una situación de crisis, con un sector como el inmobiliario casi extinguido.

En segundo lugar, la situación actual del país, ha hecho que el urbanismo moderno esté cambiando en España, pasando de un modelo basado en nuevas zonas de crecimiento desarrolladas por Planes Parciales, a un urbanismo centrado en la rehabilitación de los centros históricos y de consolidación del suelo urbano. Nuestro nuevo PGOU se basa en la primera idea de crecimiento (lógica en su momento) y entiendo que debería girar hacia un modelo de rehabilitación, basado en un plan integral de recuperación y revitalización del casco histórico y en la apertura de la ciudad hacia el Río. Estas deberían ser las premisas del nuevo Plan, teniendo en cuenta las perspectivas de crecimiento en los próximos años y la existencia de zonas, aún por consolidar de suelos ya recalificados.

En tercer lugar, el nuevo PGOU contempla una serie de medidas de protección de elementos relevantes y de aplicación de nuevas normas urbanísticas (reducción de edificabilidad, reducción de alturas, complicación de las normas…) que a mi entender son más perjudiciales que beneficiosas para nuestra ciudad, yendo en detrimento de nuestra maltrecha situación económica y dando lugar a situaciones, como la del casco histórico (con un desmesurado y fuera de toda lógica Catálogo de Edificaciones Protegidas), donde el daño que se infrinja puede ser irreparable.

¿Por qué ha ocurrido esto? El brusco cambio de la situación socioeconómica por todos conocido, (ha hecho que se redacte un PGOU en una situación de bonanza y se tenga que aplicar en una de crisis) y la aprobación del Plan, sin haberlo estudiado previa y meticulosamente, han dado lugar a que las premisas de crecimiento iniciales y la propuesta de proyecto de ciudad, hoy en día no tengan sentido tal y como se concibieron en su momento, necesitando un replanteo desde la base.

¿De quién es la culpa? De todos.

De nuestros gobernantes por haber aprobado por unanimidad un PGOU que tiene carencias y fallos, centrándose más en el “macrourbanismo” que en la aplicación del Plan como herramienta de trabajo, sin partir de una idea clara de crecimiento para nuestra ciudad.

De los técnicos locales, entre los que me incluyo el primero, por no habernos involucrado de forma activa en la redacción del Plan cuando se abrió la posibilidad de hacerlo, sacando a la luz los problemas existentes en el mismo y planteando ideas que, seguro hubieran mejorado el documento.  (En el período de alegaciones al PGOU antes de su aprobación, todavía estábamos hasta arriba de trabajo…).

De los redactores del Plan, por no haber entendido algunos puntos fundamentales del urbanismo de nuestro pueblo así como sus necesidades de crecimiento y haber hecho un desmesurado Catálogo de Edificaciones Protegidas sin ni siquiera visitar muchos de los elementos catalogados.

De la sociedad pontanensa en general, por no ser conscientes de la importancia que un PGOU tiene para el desarrollo y el crecimiento tanto urbanístico como económico de Puente Genil, y no exigir a los responsables (políticos, técnicos y redactores) la creación de un buen documento.

¿Tiene solución? Si, de hecho no se ha llegado al punto de “no hay retorno”.

Parece que nuestros políticos se han dado cuenta de los errores cometidos y que algunos técnicos, ahora si (por falta de tiempo no será…), hemos alzado la voz para enumerar las deficiencias, excesos y carencias del PGOU,  solicitando encarecidamente su modificación antes de ser aprobado definitivamente.

En los últimos días se han sucedido movimientos al efecto por parte de diversos sectores de la vida pública pontana. El PP ha presentado una moción para el próximo pleno donde se solicita la puesta en marcha de una “Mesa Local de Urbanismo” en la que debatir los problemas del Plan. El PSOE, representado por su Concejala de Urbanismo, que siempre ha estado abierta a las alegaciones presentadas (al menos las de el que escribe), también se ha hecho eco del malestar con un Plan que en el fondo, no tiene contento a nadie.

Izquierda Unida, todavía tiene que posicionarse al respecto (si lo ha hecho, no he tenido noticias).

El propio Alcalde, Esteban Morales, se ha interesado personalmente por el tema y ha convocado una reunión para tratar el tema entre políticos, técnicos y representantes de la sociedad pontana para el próximo día 8 de mayo, para tratar la situación tanto del Catálogo como del PGOU en general.

Incluso los medios de comunicación, como parte fundamental de la sociedad pontana, se han tomado en serio el PGOU y están informando sobre el mismo, aunque hay que reconocer que algunos, ya llevan mucho tiempo preocupados por la situación, y han tratado el Plan General y el Catálogo de Edificaciones Protegidas como un problema que no estaba resuelto.

Ahora toca por tanto, replantear el crecimiento que queremos para Puente Genil, marcar las ideas que estructuren el modelo de ciudad y corregir los errores que, entiendo, se pueden subsanar.

Nunca es tarde si la dicha es buena y parece ser que nos hemos dado cuenta de las carencias y excesos de un Plan General, que con las correcciones y modificaciones oportunas, todos estamos deseando aprobar.

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